giovedì, settembre 04, 2014

Érudit


Je ne suis pas un érudit,
Encore moins un homme.
Je ne suis pas mexicain
pas un poème.
Je suis peut-être un extrait vide
il sait que, même avec une centaine de mains chinois
pourrais écrire
la rédaction de ce traducteur.

domenica, agosto 31, 2014

ReJuventud


Estaba crudo y durmiendo cuando el viejo maestro tocò a mi puerta. No lo esperaba. Su llegada me sorprendió completamente. Tanto me cogió a la improvista, que abrí sin preguntar quien era, en calzoncillos, con la boca blanca y pastosa y con los ojos llenos de lagañas. Cuando lo vi ahí, las largas barbas blancas con su sweater gris de lana afuera del quicio de mi puerta, me quedé parado como un idiota, adormilado como estaba. Sentí lo que se siente cuando te encuentras con un viejo amor con el que terminaste de manera tan brutal, que si lo piensas, sólo puede resultar en comicidad. Sentía que las piernas se vaciaban de toda sangre, que el vientre se convertía en un agujero gris en el que mis ojos y mi cabeza, con un helado y tembloroso impulso parecían querer sumergirse.
No sé como fue que entró, pero cuando me di cuenta el viejo ya estaba adentro. Auscultaba mi casa, la caja vacía de pizza sobre la barra, los vasos sucios, los libros desordenados, el olor rancio a tabaco, la penumbra de las cortinas cerradas desde hace quién sabe cuanto tiempo.
- ¿Qué hace aquí el Maestro? ¿De dónde sacó mi dirección?
Idiota, es un hombre poderoso y con recursos. Vino a confrontarte por aquella historia. Por eso que dicen que pasó entre tú y su joven mujer (la ùltima de las muchas). –
Mientras, el Maestro miraba los cuadros de palomas colgados en la pared. Me hablaba, pero entre la agitación en mi cabeza aún adormilada y la lentitud de una mañana que parece noche, lenta y densa como grasa quemada, yo no entendía nada. Sólo escuchaba el sonido profundo como una herida en la montaña, sordo como la voz de ese antepasado que viene a darte malas noticias, profecías importantes, de las cuales tu no comprendes siquiera que llevan tu nombre.
Yo quería decirle que entre yo y su mujer no había sucedido nada, que todos eran rumores, habladurías de ese mundito tan pequeño y tan perverso al que pertenecemos y del que él es el Gran Maestro y Cacique protector. Quería decirle que en ese tiempo que trabajamos juntos, ella y yo, si ella se arreglaba, se pintaba los ojos y se ponía su sweater rojo, y que si los amigos decían que incluso guapa se veía cuando estaba a mi lado (en contraste con lo dura y agresiva y plúmbea como cielo de Milano que suele ser), era sólo porque Eros danzaba entre nosotros sin tocarnos, que ese era nuestro trabajo, hacerlo danzar entre nosotros. Quería decirle que yo la abrazaba después de las sesiones porque la quería, compañera, y que si no la toqué más allá de eso no fue por respeto a él y a sus canas, sino por respeto a ella y a nosotros (jamás imaginé como habría de terminar esa historia conmigo, conmigo bandido y desterrado).
En fin. En cualquier caso no importa lo que pensaba o lo que quería, con todo ese barullo y desconcierto, y con el talante alto y sereno del viejo (que extrañamente ya no parecía tan viejo después de unos minutos en mi casa), simplemente yo no lograba articular. Eso sí, intentaba, ridículamente, de mantenerme con un cierto tono de presencia y dignidad.

De repente, el viejo maestro se detuvo en su paseo por mis espacios, volteó su mirada hacia mi con un rostro que no sabría bien decir de cuándo era, y finalmente, me dijo algo que pude comprender:
-¿A usted no le gusta Kant verdad?
-¿Qué?
-Kant.
-¡Ah Kant!- Mi cabeza giro treinta grados hacia la izquierda, luego treinta grados hacia la derecha, el ceño fruncía y sentía ganas de vomitar; no por que no me guste Kant, ¡¿quién está pensando en Kant?!
-No, no le gusta… Sabe, yo… yo creo que Kant…. Es casi tan buen pensador como Ignacio de Loyola… - Y me mira con dulzura, como esperando mi parecer.
- A mi me gusta Deleuze – le dije, - tiene un muy buen libro sobre Kant. Puedo prestárselo si quiere. –
Me dirigí entonces hacia el desorden de los libros y torpemente comencé a buscar ese tomito de la portada naranja, colección teorema, editorial Cátedra, “La filosofía crítica de Kant” de Gilles Deleuze. Sin embargo, antes de que pudiera encontrarlo sentí algo extraño a mis espaldas, algo que me puso la piel de gallina, algo difícil de describir, inmenso, inefable.
Cuando me giré, frente a mi no había ya ningún viejo. Ahí, en medio de la sala, se erguía un joven alto, delgado, de hermosas barbas oscuras y mirada cautivadora y sí, buena. El sweater gris de lana era ahora una camisita a cuadros azules y manga corta que revelaba un tatuaje fascinante aunque imposible de recordar impreso para siempre en su antebrazo derecho.
Me quedé pasmado, con un libro que no era en la mano, mirándolo salir como había llegado y sin decir, ni él ni yo, una estúpida palabra más.

venerdì, agosto 29, 2014

No habrè de sollozar (8)


No habré de sollozar siquiera.
Hoy abandono esta palidez que me hizo apuntalar precarios latidos con dedos amorosos.
Hoy suelto amarras, abandono las sábanas que me ataron a enfermedades enquistadas en mis desconocidos interiores. Pero de las raíces de que estoy conformada extraigo un coraje que, por momentos, me rebasa.

No salgo de este lugar con nada, sólo con lo que traje en un momento pleno de peligro:
mis manos, mis arrugas, mi cuerpo enfebrecido.
Día a día el agua del baño irá purificándome la mirada,
el perfil rotundo, la frente clara.

Tengo toda una casa por edificar. He de levantarla en las faldas de un cerro, cerca de un ojo de agua, para preservarla de ventarrones inclementes, de tolvaneras que en sus pliegues llevan enfermedades y virus letales. Habré de defenderla con malla ciclónica si es preciso; la preservaré de malas influencias con yerbas que me son afines. Desarrollaré un poder que me fue otorgado en secreto prenatal.

Hoy me despojo de cuanto lastre me hizo daño.
Ya me lo he propuesto, se que llevaré a cabo los proyectos que me daba temor incluso concebir.
Me decapitaré la cabeza por la que un día me creí heredera de Medusa,
así evitaré llevar conmigo la más ligera sombra de espanto,
o vena alguna de muerte. Quiero ser yo misma,
pero distinta a lo que fui en ese pasado tan a la vuelta
de la esquina.

En La noche de Hugo,
de Uriel Martínez.

venerdì, agosto 22, 2014

F. NIETZSCHE: DESDE ALTAS MONTAÑAS


Épodo

¡Oh mediodía de la vida! ¡Tiempo solemne!
¡Oh jardín de verano!
Inquieta felicidad de estar de pie y atisbar y aguardar:-
A los amigos espero impaciente, preparado día y noche,
¿Dónde permanecéis amigos? ¡Venid! ¡Ya es tiempo!
[ ¡Ya es tiempo!
¿No ha sido por vosotros por quienes el gris del glaciar
Se ha adornado hoy de rosas?
A vosotros os busca el arroyo, y hoy el viento y la nube
Anhelantes se elevan, se empuja hacia el azul,
Para atisbaros a vista lejanísima de pájaro.
En lo más alto estaba preparada mi mesa para vosotros:-
¿Quién habita tan cerca
de las estrellas, quién tan cerca de las pardísimas lejanías
del abismo?
Mi reino - ¿qué reino se ha extendido más que él?
Y mi miel - ¿quién la ha saboreado?
- ¡Ahí estáis amigos ya,- Ay, ¿es que no es a mí
A quien queríais llegar?
Titubeáis, os quedáis sorprendidos- ¡ay, preferible se-
[ría que sintieráis rencor!
¿Es que yo - ya no soy yo? ¿Es que están cambiados
[mi mano, mi paso, mi rostro?
¿Es que lo que yo soy, eso, para vosotros, -no lo soy?
¿Es que me he vuelto otro? ¿Y extraño a mí mismo?
¿Es que me he evadido de mí mismo?
¿Es que soy un luchador que se ha domeñado demasiadas
[veces a sí mismo?
Que demasiadas veces ha contendido con su propia
Herido y estorbado por su propia victoria? [fuerza,
¿Es que yo he buscado allí donde más cortante sopla el
¿Es que he aprendido a habitar [viento?
Donde nadie habita, en desiertas zonas de osos polares,
Y he olvidado el hombre y Dios, la maldición y la ple
[garia?
¿Es que me he convertido en un fantasma que camina
[sobre glaciares?
-¡Vosotros, viejos amigos! ¡Mirad! ¡Pero os habéis
[quedado pálidos,
Llenos de amor y de horror!
¡No, marchaos! ¡No os enojéis! ¿Aquí - vosotros no
[podríais tener vuestra casa!:
Aquí, en el lejanísimo reino del hielo y de las rocas,-
Aquí es necesario ser cazador y al igual que las gamuzas.
¡En un perverso cazador me he convertido! - ¡Ved
Se tensa mi arco! [cuán tirante
El más fuerte de todos fue quien logró tal tirantez --:
¡Pero ay ahora! Peligrosa es la flecha
Como ninguna otra, - ¡fuera de aquí! ¡Por vuestro
[bien!...
¿Os dais la vuelta? - Oh corazón, has soportado bas-
fuerte permaneció tu esperanza: [tante,
¡Mantén abiertas tus puertas para nuevos amigos!
¡Deja a los viejos! ¡Abandona el recuerdo!
Si en otro tiempo fuiste joven, ahora - ¡eres joven de
[un modo mejor!
Lo que en otro tiempo nos ligó, el lazo de una misma
[esperanza,-
¿Quién continúa leyendo los signos
Que un día el amor grabó, los pálidos signos?
Yo te comparo al pergamino, que la mano
Tiene miedo de agarrar, - como él ennegrecido, tostado.
¡Ya no son amigos, son - ¿qué nombre darles?-
Sólo fantasmas de amigos!
Sin duda ellos continúan golpeando, por la noche, en mi
[corazón y en mi ventana,
Me miran y dicen: << ¿es que no hemos sido amigos? >>
- ¡Oh palabra marchita, que en otro tiempo olió a rosas!
¡Oh anhelo de juventud, que se malentendió a sí mismo!
Aquellos a quienes yo anhelaba,
A los que yo imaginaba afines a mí, cambiados como yo,
El hecho de hacerse viejos los ha alejado de mí:
Solo el que s transforma permanece emparentado con
[migo.
¡Oh mediodía de la vida! ¡Segunda juventud!
¡Oh jardín de verano!
¡Inquieta felicidad de estar de pie y atisbar y aguardar!
A los amigos espero impaciente, preparado día y noche,
¡A los nuevos amigos! ¡Venid! ¡Ya es tiempo! ¡Ya es
¡Tiempo!
* * *
Esta canción ha terminado, - el dulce grito del anhelo
Ha expirado en la boca:
Un mago la hizo, el amigo a la hora justa,
El amigo de mediodía - 1no!, no preguntéis quién es-
Fue hacia el mediodía cuando uno se convirtió en dos…
Ahora nosotros, seguros de una victoria conjunta, cele-
La fiesta de las fiestas: [bramos
¡El amigo Zaratustra ha llegado, el huésped de los hués
[pedes!
Ahora el miundo ríe, el telón gris se ha rasgado,
El momento de las bodas entre luz y tinieblas ha venido…

DOS NOCTÁMBULOS

Clint Eastwood

¿Qué?

Noches extrañas,
   sin Arte.
Puro raro Dolor
y palabras Impropias,

Sueños solos de comandos
     que vienen
     que imponen
     su desorden.

  Y para colmo
Las Risas de Unos que se dicen Amigos,
    mandando energías
    de Criminal Case
    al Idiota
    al principito desnudo
    que vivía en las nubes
mientras me tiembla la muñeca.

Y ahora,
   que toda la Sangre es
cool,
feliz,
cínica,
ni siquiera lejana,
pienso y pienso en nuestro olor a humo,
y en mi erección,
digamos...
desperdiciada.


Verduras

He escuchado de todo
      en estos días.
Cuando me dije herético,
me dijeron apóstata.
Y entiendo bien si no somos
santos
de tu devoción.

Entre tantos guiños
hasta el portero se volvió
en juez y verdugo
"la buena vida sentencia".

Y así,
tantos pretenden conocerte
sin decirte que te conocen
y cobardes dicen de tus espaldas cobardes,
soplando en tu nuca como si ese viento fatuo fuese virtud.

Adorno
casi
tenía razón.

martedì, agosto 19, 2014

PPP: MANIFIESTO PARA UN NUEVO TEATRO I


“Nuevos argumentos”, n.s., 9, enero-marzo 1968

(A los lectores)

1)   El teatro que se esperan, incluso como novedad total, no podrá nunca ser el teatro que se esperan. De hecho, si esperan un nuevo teatro, lo esperan necesariamente en el ámbito de las ideas que ya tienen; además, una cosa que se espera, de alguna manera está-ya.
No hay uno entre ustedes que frente a un texto o a un espectáculo pueda resistir a la tentación de decir: “Esto ES TEATRO”, o bien: “Esto NO ES TEATRO”, lo que significa que ustedes ya tienen en la cabeza, bien enraizada, una idea del TEATRO.
Pero las novedades, incluso totales, como saben bien, nunca son ideales, siempre son concretas. Por consiguiente su verdad y su necesidad son mezquinas, molestas y decepcionantes: o no se conocen o se discuten refiriéndolas a los viejos hábitos.
Hoy, pues, todos ustedes se esperan un teatro nuevo, pero todos tienen ya una idea en la cabeza, que nació en el seno del teatro viejo. Estas notas han sido escritas bajo la forma de un manifiesto, en modo que aquello que expresan de nuevo se presente declaradamente y quizá también autoritariamente como tal.
(En todo el presente manifiesto, Brecht nunca será nombrado. Él fue el último hombre de teatro que pudo hacer una revolución teatral desde dentro del teatro mismo: y ello porque en su tiempo la hipótesis era que existía el teatro tradicional [y de hecho existía]. Hoy, como veremos a través de las comas del presente manifiesto, la hipótesis es que el teatro tradicional ya no existe más (o que está cesando de existir). En los tiempos de Brecht, se podían pues operar reformas, incluso profundas, sin poner en discusión el teatro: es más, la finalidad de tales reformas era la de volver al teatro auténticamente teatro. Hoy, en cambio, lo que se pone en discusión es el teatro mismo: la finalidad de este manifiesto es, por tanto, paradójicamente, la siguiente: el teatro debería de ser aquello que el teatro no es. En cualquier caso lo que es seguro es que los tiempos de Brecht han terminado para siempre).

mercoledì, agosto 13, 2014

Para ti


Tú que no aceptas
que la leche
pudra
en dos días.
Tú que no aceptas
que la carne
sea carne.
Ni la lluvia
en falsas estaciones
y crisis.
Para ti
Augurios que tu éxito,
te haga,
como tu dices que te has hecho,
feliz.

lunedì, agosto 11, 2014

Gestaciòn


Sí,
no basta palabra,
ni canto, ni poesía,
ni Dios, ni Dioses, ni razones ni buenas intenciones,
ni tampoco imágenes para salvarlos.
Però,
siempre
resta para la gesta,
el gesto.

Dicen que anda perdido,
pero vamos a encontrarlo.

venerdì, luglio 18, 2014

nueve.ocho: La gravedad no es un concepto







“Yo miento”… Así comienza un film sobre la gran crisis: La Grande Belleza. Yo, por mi parte, no miento tan bien pero también miento. Aquí voy a decirles que he cargado, como un Atlante, el peso de la tierra durante las últimas dos semanas. Les diré que la vida es una garganta amarga, que el mundo fue y será una porquería, que hay esperanza, pero no para nosotros. Voy a contarles que las últimas dos semanas hubieran sido mejores con menos Pasado, con menos sabiduría ergo mierda como dijo Villarreal y aun más: Mama Rosa es una mujer maldita y en esa otra Casa del Patriarca simplemente no es posible estar en desacuerdo. Voy a pontificarles, entre tres tristes miradas seguras de su desesperación, sobre la muerte del arte y de la historia, sobre la verdad de la certeza y de su concepto. Les hablaré también de la catástrofe inminente, de cómo la inercia de una razón masificada ha escapado enloquecida, como una Euménides enfurecida y en fuga, corriendo y creciendo mientras va gritando estentórea ¡Viva!, ¡Viva la muerte!, ¡Qué Viva!.
Cuánta gravedad y cuánto peso.
            Luego, después de dos semanas de todos esos dichos y esos dimes y diretes, luego del encierro y el dolor de espalda por horas demasiadas frente al ordenador, voy con y como una mentirosa bailarina a un teatro. Sólo el teatro de verdad me entusiasma últimamente. Un teatro que a mí me fue negado por jueces desconocidos y que lleva el nombre de un indio, también él un mentiroso. Voy al teatro a ver bailar a otra amiga de ésta lesbiana vegetariana que puedo ser. Sólo las amigas me sacan de mi encierro. Pero esta amiga es diferente. Confieso que estuve encandilado por sus rastas y por sus piernas, pero, sobre todo, por sus saltos y su insistente y atenta observación de los cielos. ¡Qué alto vuela esa mujer! me decía. Mujer papalote y estrella ¡ay de mí!. Hubiera seguido tras tus huesos (como ese escualo del que soy miembro), sino no me hubiera dado en el espanto toda esa altura aparente y libertad.
            Río y recuerdo la primera vez que la miré. Yo vivía lejos y mi compadre me invitó a El Milagro a ver una tales Re-Posiciones 2011. Ahí, el “colectivo am” presentó su “Mexican Dance”, una historia objetiva, deconstructiva y desmitificante de la danza oficial mexicana, con todo y sus ridículos bailecitos… y me encanté. Desde entonces, la anduve persiguiendo por los pasillos de los museos de arte contemporáneo, o entre simulacros de presentaciones de libros, discretamente por supuesto y por supuesto, sin mucho éxito. Siempre con las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo: tarde y torpe y turulato; hasta antier. Antier, en nueve.ocho, las cosas cayeron y dejaron de caer por su propio peso: suspension of disbelief. Por eso y por la boca por la que muero, hoy escribo. Algún crítico dirá que mi aprehensión dista años luz de ser objetiva. No pretende serlo. Si bien nos va, será discretamente concreta. Frágil y concreta. ¡Dejemos que de la objetividad se encarguen los técnicos y los teólogos y así!
Llegamos, pues, al teatro, la bailarina y yo, con una trayectoria perfecta y llena de incertidumbre. Después de encasar nuestro DosxUno, preguntamos a un par de extranjeros, holandeses o flamencos, si con ellos iniciaba la fila para entrar: gran risotada e ironía occidental provocamos, -“¡Con toda la gente que hay!”- dijo el más alto de los dos, mientras el más bajo de nosotros hacía y decía sus payasadas: “¡Ahgrr quiero ver danza! ¡Yo primero! ¡Quítense de acá! Ojalá… Luego, el ingreso al teatro que envidio y vamos sobre el palco escénico (como casi siempre últimamente en ese lugar). Los asientos, dispuestos como una sola fila en el perímetro del escenario, encuadran la página en blanco y el murmullo. Estoy cansado. En seguida dos seres, el oscuro cometa arriba mencionado y la rubia bárbara, entran al espacio con simplicidad. Las cuerdas rectas las esperan, ellas se amarran, se cubren los rostros y se escuchan con sincera atención. Comienzan a danzar no tanto saltando, sino dejándose caer, deslizando, escurriendo, escuchando. El silencio se profundiza; el riesgo: la colisión; la música: el rozar del papel las plantas, el crujir sutil de las cuerdas, el alto golpear de las varas, la tormenta que afuera, imperversa.
            Sería un truhan, charlatán y falsificador, si intentara reproducir aquí la experiencia, si pretendiera ajustarla a la dirección única de un texto. Mejor les digo que para cuando se quitaron las sudaderas que les cubrían la cabeza, todos, más o menos, nos parecíamos a el niño y la niña que se sentaron en la fila justo frente a mi: atenta la mirada, un poquito perpleja y escuchando interrogante. De repente, lentamente, la inversión de la cabeza y la aparición del carbón. Como si sólo pudiésemos escribir de cabeza, como si sólo pudiésemos dejar un trazo, una marca, estando de cabeza. ¡Ya entonces todos, más o menos, queríamos también, como esos dos niños, montarnos en los arneses y comenzar a dibujar, al revés! No podríamos hablar propiamente de progresión, sino más bien de multiplicación forunculosa de imágenes: el dedito reticente de un pie, la línea muerta del hombro a la muñeca, un aire que se levanta, un albatros que aterriza, el rostro abultado de un ahorcado, el error de ese jugador volador. No podremos hablar propiamente de progresión, pero si podemos hablar de proceso. La cometa negra parecía, al inicio, preocupada, su mirada se repartía entre el espacio como buscando sostén, mientras que la blanca bárbara rubia atravesaba con mirada rectilínea a las gentes y el espacio. Poco a poco, sin embargo (¡tanta santa sangre a la cabeza!), Nuria comenzó a sonreí y Bárbara, enrojecida, a titubear. El deseo y las ganas de otra música también procesaban, conforme la danza, suspendida, circulaba en el espacio; conforme los truenos tronaban y la tormenta enfurecía. Eventualmente la música llegó, como llega a veces, suavecito. Se fue también como se van siempre los buenos tiempos y la luz y el amor, de improviso, como un accidente o un error, para devolvernos a la música de los roces y los golpes en el piso y el rumor de las cuerdas y del carbón, y la tormenta y el trueno, afuera.
Mientras, el caos de los trazos alocados y patas pa´ arriba, como la rabia de la niña obligada a pintar para decadentes en La Grande Belleza, se revelaba espectáculo. Justo entonces todo terminó. Yo, el mentiroso, para terminar conmigo, puedo asegurarles que durante todo este tiempo, el niño y la niña frente a mí parpadearon una sola, huérfana ocasión.

nueve.ocho
de Nuria Armenta y Bárbara Foulkes y también al revés.
martes y miércoles, 20:00
hasta el 23 de julio
Teatro Benito Juárez

giovedì, maggio 22, 2014

El Partido de Futból de la Historia or Sucker Stop Soccer.


"[Primo] Levi refiere, con todo, que un testigo, Miklos Nyiszli, uno de los poquísimos sobrevivientes de la última Escuadra especial de Auschwitz, contó que había asistido, durante una pausa de "trabajo", a un partido de fútbol entre las SS y representantes del Sonderkommando [la Escuadra especial de detenidos judíos encargada de la operación de las cámaras de gas y los hornos crematorios].
Al encuentro asisten otros soldados de las SS y el resto de la escuadra, muestran sus preferencias, apuestan, aplauden, animan a los jugadores, como si, en lugar de a las puertas del infierno, el partido se estuviera celebrando en el campo de un pueblo (Los hundidos y los salvados, Muchnik, Barcelona, 1982, p. 40).
A algunos este partido les podrá parecer quizás una breve pausa de humanidad en medio de un horror infinito. Pero para mí, como para los testigos, este partido, este momento de normalidad, es el verdadero horror del campo. Podemos pensar, tal vez, que las matanzas masivas han terminado, aunque se repitan aquí y allá, no demasiado lejos de nosotros. Pero ese partido no ha acabado nunca. Representa la cifra perfecta y eterna de la "zona gris", que no entiende de tiempo y está en todas partes. De allí proceden la angustia y la vergüenza de los supervivientes [...]. Mas es también nuestra vergüenza, la de quienes no hemos conocido los campos y que, sin embargo, asistimos, no se sabe cómo, a aquel partido que se repite en cada uno de los partidos de nuestros estadios, en cada transmisión televisiva, en todas las formas de normalidad cotidiana. Si no llegamos a comprender ese partido, si no logramos que termine, no habrá nunca esperanza."

Giorgio Agamben, Lo que resta de Auschwitz. El archivo y el testigo. Homo sacer III, Valencia, Pre-Textos, 2010, pp. 24-25

mercoledì, marzo 26, 2014

Filosofía Práctica es Acción Política


Miren lo que me encontré:
"
- Desinformémonos - http://desinformemonos.org -
Los indignados del mundo, por una democracia radical, participativa, directa y comunitaria: Boaventura de Souza Santos
Posted By ada On marzo 5, 2012 @ 12:59 In Geografía,Los Nuestros,Portugal | Comments Disabled

El movimiento Ocupa y los indignados
Los sociólogos son muy buenos para ver el pasado y muy malos para prever el futuro, así que no sé lo que va a pasar, pero lo que los ocupas y los indignados manifiestan es que esta institucionalidad está podrida, piden democracia verdadera y democracia real. Estamos vislumbrando lo que yo llamo una sociología de las emergencias, de nuevos movimientos que apuntan a otras formas de democracia más robustas y que puedan evitar lo que yo llamo el fascismo social.
Estoy seguro de que tendremos que mantener junto con estas formas más radicales la democracia representativa, pero nunca sola. Democracias participativas junto con democracias directas y democracias comunitarias.
Hoy las tecnologías de la información permiten una participación mucho más grande de los ciudadanos en la política y otra percepción de ella. Ahora mismo, por ejemplo, vengo de Bogotá donde la alcaldía es una alcaldía de izquierda, dirigida por Gustavo Petra, y están intentando trabajar con procesos como el presupuesto participativo y la intervención ciudadana.
Entonces, los movimientos de indignados nos dicen que es posible luchar. Nosotros no podemos quedarnos como estudiantes separados de las luchas, tenemos que estar dentro de ellas, es decir permanecer en la universidad y en la lucha simultáneamente, y ese a mi juicio es el aprendizaje.
Lo que es nuevo en relación al siglo XIX, es que a los jóvenes de entonces no les pasaba por la cabeza luchar por la democracia porque en esa época la democracia era elitista y totalmente oligárquica y hoy existen grandes diferencias. Tenemos que mantener este imaginario actual de una democracia radical participativa, directa y comunitaria, me parece que es lo que nos enseñan los movimientos de ahora.
Pero hay que ir más lejos, porque en la calle no se formulan políticas, la calle es un detonador muy importante para mostrar la resistencia, la inconformidad, la indignación, pero tenemos que seguir formulando políticas y para eso hay que tener formas de organización y movimiento.

Para la detonación llevar el movimiento al límite
Los límites, no. Si estamos en la práctica no podemos hacer preguntas teóricas sobre las restricciones del movimiento, porque en la práctica todo tiene límites. Es decir, todas las luchas están acotadas, el problema es llevar los límites al límite, o sea todas las oportunidades de lucha que tenemos debemos de radicalizarlas.
Los límites son decididos por la correlación de fuerzas. Sin correlación de fuerza no vas a ir a ningún lado, y tu trabajo es trascender las murallas, pero no las trasciendes de una manera romántica como si no existieran porque te desplomas, tienes que saber cuáles son estos límites y forzarlos más allá de sí mismos.

La guerra en México
Actualmente México vive un momento muy difícil en la medida en que hay una situación de criminalidad que nos recuerda la Colombia de los años noventa. Es una criminalidad que viene de diferentes ejes y direcciones, y a veces se confunde. Llega desde el propio Estado que colabora con los grupos de criminales, llega desde el narcotráfico y el crimen organizado.
Se vive en una especie de anomia, es decir con los vínculos sociales rotos y debilitados. Hay un sentimiento de que no vale la pena respaldar a la ley ya que esta no castiga a quien debe; existe la sensación de que las normas no conducen nuestra vida y este imaginario de ilegalidad o de trivialización de la legalidad es quizás lo que existe hoy en México. Pero hay que distinguir entre diferentes tipos de criminalidad porque hay que los grupos afectados por estos no son los mismos.
Si se compara lo que pasa en el Distrito Federal con lo que pasa en Guerrero o en Chiapas, no estás en el mismo país, pues son estados con una desigualdad social brutal. En este sentido, podemos decir que el federalismo mexicano ha fracasado totalmente ya que el federalismo fue creado para generar una solidaridad nacional entre diferentes estados y ese fenómeno no existe. Aquí hay una fragmentación nacional y se da también bajo la forma de guerra civil o, como yo la llamo, de guerra incivil, porque parece que es sin ley. Es una guerra en la operan simultáneamente, en varias partes del país, grupos armados, ya sea para defenderse o para atacar.
En este momento el Estado ha perdido el control de la violencia legítima, que es su prerrogativa, y es la que mantiene el orden dentro de los Estados liberales. Ahora se practica una violencia ilegítima sobre la cual no tiene control el Estado, aunque él mismo la ejerce también, junto con otros poderes fácticos que están dominando este país y que se hayan creando una situación real de liberalización de la criminalidad.
Por ejemplo, el día de hoy, me encuentro muy impactado por el asesinato de un profesor del departamento de sociología, cinco minutos antes de que comenzara mi charla en la Universidad Autónoma Metropolitana, esto nos da una idea de cómo la violencia está próxima a nosotros. Hoy fue él, mañana puedes ser tú o puedo ser yo. La violencia tiene una presencia existencial, y esto genera que ya no te sientas protegido en ningún momento, ni de ninguna manera por nadie. El resultado es que la gente empiece a buscar formas alternativas de protección, las cuales pueden ser rondas campesinas, pero también comprar armas del crimen organizado.
Entonces, la primera parte de mi respuesta es que en este país tenemos una multitud de criminalidades, de anomias, y es muy difícil comprender todas sus articulaciones.
Ahora bien ¿hasta qué punto el Estado participa en esto por acción y hasta qué punto participa por omisión? Y por otro lado, ¿cómo podemos salir de esta situación? Yo pienso que lo primero es no desistir, y después encontrar formas de rebelión en contra de este Estado.

La lucha de las ideas y la acción política
Lo que necesitamos hoy, es una reforma, una refundación profunda del Estado, de la democracia y de la justicia. A través de los movimientos sociales constituidos en la alternativa a una política de Estado corrupta e ineficiente.
La batalla tiene que darse y no podemos desistir. Las personas que se encuentran permanentemente bajo amenaza de muerte, o del hambre por esta violencia desatada, no pueden pensar como nosotros, los que estamos en las universidades o relativamente más seguros. Ellos, los continuamente amenazados tiene que pensar en soluciones y nosotros por respeto a ellos debemos de encontrarlas junto con ellos, esa es la única dignidad de los intelectuales y de los activistas: trabajar directamente con la gente y mantener la esperanza, pero no una esperanza romántica.

La organización de la lucha social en México
Durante mi estancia en México hablé con personas de diferentes movimientos sociales y con gente que está involucrada en la lucha social y cada vez más me parece que, en la situación actual, la batalla por la paz podría ser una línea de articulación para todo el movimiento, una línea agregadora, no me parece que sea socialismo, no sé si es justicia social, tal vez. Eso sí, para los indígenas tienen que ser una justicia histórica, no basta con hacerles una justicia social, pero es la paz la que nos dará la posibilidad de hacer otras cosas. Y para esto hay que manejar algunos instrumentos jurídicos, instrumentos del derecho que el Estado creó en una tradición que viene desde lejos y que puede ser emancipadora. Pero no es sólo el derecho, lo que hace falta es la movilización política.
En México lo que falta es una movilización política fuerte, y creo que se puede generar ahora alrededor de la consigna por una paz ciudadana, pero no la paz de los vencedores, sino la paz de los vencidos. Es por lo que hay que luchar hoy.
¿Con qué instrumentos? Con instrumentos jurídicos, pero también con instrumentos ilegales. Mi frontera es la lucha armada, no estoy a favor de la lucha armada, pero luchas ilegales por supuesto que sí. Y es que se tienen que producir luchas ilegales porque desde el poder van a criminalizar la protesta, van a hacer todo para que ustedes no puedan salir a la calle, van a considerarlos terroristas, así lo hacen en Chile, así lo hacen en Perú, así lo han hecho ya en México."

Publicado el 05 de Marzo de 2012

venerdì, marzo 21, 2014

Te haré invencible con mi derrota


Pensé que sería fácil escribir sobre ti,
por debajo de ti, entre tus jamones, por encima y lejos de tus obscenos.
¡Qué ingenuo escritor!
Pareces ese actor que se dice que eso que tu haces él también puede hacerlo.
Y puede.
Pero tu derrota indigerible, ineructable, irreparable, perversa,
me vence siempre cuando me descubro venciéndote con gusto, disgusto o peor,
con una ficción de compasión.
Tu pareces afuera.
Afuera del gusto, la virtud y la sorpresa,
(esas moscas instrumento de pesca del sentido común,
tan común que ha perdido todos sus sentidos),
y en ti se reflejan sólo espejos en ruinas,
vómitos de arena.
Y aún, a pesar de todo,
seguimos aplaudiendo.

lunedì, febbraio 17, 2014

esperanzas


Coyoacán.
Suena la fuentecita y el organillo.
Las hojas susurran secas a un viejo de pantalón gris,
chaqueta marrón, sombrero años cincuenta y lentes de gruesa pasta y fondo de botella.
El viejo compra el uno.
El vendedor de lotería recomienda.
El viejo enciende un Marlboro y saca del bolsillo interior de su chaqueta las últimas apuestas contra toda posibilidad.
Revisa la lista de los ganadores cuando el rumor de la plaza se suspende frente al rudo romper riguroso y redundante de esos desechables papelitos sin valor.
Con el cansancio de un organillero bajo el sol y atrapado en un eterno retorno, el viejo se levanta,
y paso por paso a pasito, muy despacito, atraviesa con atávica fatiga los tres metros que separan su vetusta mole del más próximo basurero.
Una vez despejado de inmundicia, el viejo retorna con igual lentitud hacia la banca, el Marlboro y hacia las recién adquiridas promesas, contra toda posibilidad, que pacientes lo esperan del otro lado

Si algún viejo buen maestro dicen que dice, quizá fuera de su contexto, que la esperanza, para ser tal, se deposita en el infinito, entonces a ese amante de las mayúsculas, este pobre minúsculo viejo tiene algo que enseñar.


giovedì, novembre 14, 2013

LA FIRMA DE LOS PECES ORADORES


COLOQUIO TRADICIÓN e INNOVACIÓN EN EL TEATRO
INNOVACIÓN EN LAS FORMAS DE PRODUCCIÓN


No soy un gran frecuentador de coloquios. No es que me disgusten, simplemente rara vez algo realmente acontece en ellos, algo como que un orador se convierta en pez que luego es pescado con una pregunta-carnada. Eso (quizá) tampoco sucedió en esa primera entrega del coloquio Tradición e Innovación en el Teatro: Innovación en las formas de producción.
El setting, en la sala Carlos Chavez del CCU, ya prometía poco: del lado izquierdo, los funcionarios de la cultura, Juan Meliá y  Enrique Singer; del lado derecho, casi como si el orden en el que estaban sentados implicara un incremento en su virulenta radicalidad (aunque en sentido estricto todos los invitados son dulces anomalías), estaban sentados los artistas: Mariana García Franco, Rubén Ortiz, Antonio Zúñiga, Jorge Vargas, Héctor Bourges y, representando a Luisa Pardo, una carta de su autoría. Ironías del fin de la representación.
Singer, en  tanto moderador, hace una breve introducción, presenta a los presentes y les cede la palabra por cinco minutos a cada uno. El tema, innovación en las formas de producción, es vasto y problemático. No soy capaz ni me interesa reconstruir aquí posturas ni imposturas. En mi cuerpo (y en mi libreta), como siempre, han quedado sólo algunos destellos, algunas preguntas fulminantes junto ciertos deseos más bien pillos. Lo que más me interesó fue, en general, aquello que no se mencionó (quizá por eso ahora, al menos en diminuta parte, lo escribo). Ya Bourges hizo mención de aquello que no se mencionó: Extrañamente, aunque el coloquio se llamó innovación en las formas de producción, los participantes, incluido Singer, hablaron (beato lapsus), de modos de producción, termino de fuertes resonancias marxianas.
            Hoy la historia del modo de producción capitalista, así como la de los ejercicios comunistas, nos impiden compartir por entero todos los presupuestos y las conclusiones del aparato marxista. Extrapolando las sugerencias que Didi-Huberman desarrolla en el libro Supervivencia de las luciérnagas, hoy imaginamos un Marx que dejó de ser un gran faro de luz roja, para convertirse en una discreta y sensual luciérnaga. Luciérnaga que busca amantes en esta larga noche de los tiempos.
¿Qué es pues, para Marx, un modo de producción? Suponiéndonos pseudo-dogmáticos, un modo de producción es una mezcla o combinación, es una compleja y precisa estequiometria de, por una parte las fuerzas productivas (trabajadores + conocimientos disponibles + medios materiales), y por otra sus relaciones de producción (simplificando, la distribución social del poder y la propiedad). Todo el devenir del hombre, con sus revoluciones y sometimientos, se resuelve, para el materialismo histórico, en esta compleja estequiométrica. De tal suerte, por el “azar de la necesidad” y habiendo llegado el “justo tiempo”, cuando las fuerzas productivas no podían o no pueden desarrollarse, entonces ha llegado y llegará, inevitable, la Revolución. Sacra y necesaria Revolución que ha transformado y transformará las relaciones de producción, las cuales impiden, en tanto obsoletas, la inauguración de la Historia del Hombre, que avanza en la siempre triunfante marcha del progreso.
Para Marx, cada modo de producción ha correspondido a un momento en la historia de la civilización: modo de producción antiguo, feudal o capitalista. En otras palabras, en tanto suma de las condiciones materiales y espirituales para la reproducción de la vida, el modo de producción expresa, en forma sintética, una determinada forma de vida.
            No entraremos aquí en problemas de conciencia (o falsa conciencia). Hemos dicho que los diversos modos de producción determinan las diversas formas de vida. Formas de vida, formas de hacer teatro y formas del teatro, es decir, estéticas teatrales, están relación. Sin embargo, estas relaciones no son siempre claras ni mucho menos lineales. Sin duda, la estética isabelina es expresión de una determinada forma de vida en un determinado momento histórico, con su correspondiente modo de re-producir la vida humana, no obstante, dicha estética no puede reducirse a su modo de producción ni viceversa. Entre el artista y su obra, entre la estética y su producción, existe uno hiato, un abismo, que no nos permite necesariamente inferir uno a partir del otro. Así pues, simultáneamente, el modo de producción determina la estética al tiempo que esta última no se reduce al modo de producción que la actualiza. Puentes inaparentes se lanzan entre ambos ámbitos, semejanzas invisibles que ponen en relación ambas orillas, de un lado concediendo efectividad y actualizando la estética, y del otro haciendo inteligible su modo de producción. A estos misteriosos vínculos podemos darles muchos nombres (nunca encontraremos el justo). Llamémoslos aquí las signaturas, o mejor, las firmas. Es la firma del artista la distancia y cercanía entre la forma de su obra y la forma de su vida, es la firma del artista la que, en un gesto sólo, en un tiempo sólo, las rompe y las unifica.

            Hace una semana, en el coloquio que nos interesa, se dio por hecho una afirmación en la que es necesario detenerse. Se supuso una verdaderas diversidad en los modos de producción. Sin duda existe una diversidad en las estéticas, pero ¿existe de verdad una diversidad profunda y radical en los modos de producción? Fue de nuevo Héctor Bourges quien puso el dedo el llaga. Su actitud y comentarios empapados de un cierto cinismo muy contemporáneo y muy alemán son pertinentes. En realidad, el universo teatral mexicano, en toda su riqueza y diversidad, es profundamente pobre, reflejo de nuestro país. El teatro en México, en su variante “cultural”, ha sido dominado por un grupo preciso, que en general ha recibido apoyos por parte de las instituciones públicas. Además, todos, sin excepción, estamos inmersos, en mayor o menor medida, en la noche de este capitalismo avanzado global. Hoy, vida y capitalismo se identifican. A muchos parece muy difícil (si no imposible), pensar otras formas de vida fuera de este sistema en aparente perpetua putrefacción. Bourges habló de un teatro des-identificador de vida y capitalismo, y en tanto tal, un teatro que es práctica de posibilidades de apertura a diversas formas de vida. Un teatro desmodernizante… También el maestro Jorge Vargas planteó una idea similar con su concepto de una marca que se desmarca, de una forma que deconstruye  y se deconstruye. La cuestión es que en tanto desmodernizante y desdiferenciante, el teatro renuncia a su autonomía. No un espacio-actor especializado, sino una práctica teatral que penetra y se deja penetrar. Práctica hermafrodita, ambigúa, que se desplaza al tiempo que desplaza el modo de producción teatral a el modo de re-producción de la vida. Doble infiltración o migración. Fin de la autonomía y crisis de la representación y de la soberanía. Teatro como forma de vida, lo que no necesariamente significa una vida teatralizada y menos aún espectacular (aunque sin duda con la mayor frecuencia lo sean). La maestra Mariana García Franco indicó, discreta y precisa, el nudo de la cuestión haciendo referencia a Bakhtin: “la vida y la escena en su congruencia”, pero fue Luisa Pardo, en su ausencia, la que señaló, concretamente, algunas posibilidades de producción que prueban y dislocan los límites del modo de producción capitalista. Un ejemplo simple: una política de reducción de la basura que genera nuestra producción teatral. Pregúntele a la Compañía Nacional de Teatro diría Rubén Ortiz, y yo lo seguiría.
            ¿Pero que dijeron los funcionarios culturales de todo esto? Por un lado, reconocen, hasta cierto punto, la necesidad de diversificar los apoyos, descentralizarlos, de apoyar experiencias procesuales, grupos que buscan establecer diversas formas de vida y con ellas diversas formas del teatro. Por el otro, naturalmente, defienden y apoyan la situación actual. En este sentido Enrique Singer llegó al paroxismo. Cuando Ortiz y alguien del publico insistieron sobre la obsolescencia, injusticia y derroche que representa la Compañía Nacional de Teatro y en general toda concentración (capitalista), de los recursos (capitalistas) de producción, Singer comentó que tiene 30 años escuchando lo mismo, y que por lo tanto habría que hacer, de alguna manera, oídos de pescado. ¡Es verdad! ¡Qué aburrido! Siglos de injusticia, los pobres siguen diciendo lo mismo, las injusticias siguen siendo las mismas, los teatristas se siguen quejando de lo mismo. Entonces seguramente se trata de un falso problema digno de ser rotunda y obscenamente ignorado. Meliá, por su parte, sugirió que a los creadores teatrales mexicanos nos falta hambre. Pensé en Artaud: "No me parece que lo más urgente sea defender una cultura cuya existencia nunca ha liberado a un hombre de la preocupación de vivir mejor y de tener hambre, sino extraer de aquello que se llama cultura ideas cuya fuerza viviente es idéntica a la del hambre." Creo que Meliá tiene razón pero erra el sujeto de su afirmación, proyectando sobre nosotros la obtusa saciedad de su sí mismo.

            Cierro con un aspecto entrañable y positivo. El trabajo de Zuñiga en el barrio. Forma de vida y de teatro ejemplar.